lunes, 4 de agosto de 2008

Fortunas sospechosas a golpe de azar

Fuente: laopinioncoruña.es.

Hace casi dos décadas Arousa era una zona tan premiada en la Lotería Nacional como Sort, aunque los décimos se hubieran vendido en los lugares más lejanos y extraños. Personajes célebres del contrabando y el narcotráfico eran los más ricos gracias a los premios de lotería que acumulaban. Veinte años después, políticos supuestamente corruptos y "conseguidores" urbanísticos imitan sus mañas. La pena máxima si se demuestra el blanqueo de capitales es de seis años, aunque la multa puede suponer el triple de la cantidad ilícita a blanquear.

Bajo sospecha se encuentran ahora ex alcaldes y alcaldes como los de Seseña, Tenerife o Andraitx, o el supuesto cerebro de la trama de Marbella, José Antonio Roca. Han admitido en los juzgados que tienen mucha suerte en juegos de azar. Unos premios que les permiten justificar parte de la fortuna acumulada en muy poco tiempo.

El mayor paradigma de los hados es sin duda el caso del clan arousano de Los Charlines. Catorce miembros de la familia, con Manuel Charlín Gama al frente, fueron condenados a más de cien años de cárcel por blanqueo de dinero, sentencia ratificada por el Supremo en marzo de 2007. Durante el juicio quedó acreditado que en sólo tres años, entre 2002 y 2005, habían adquirido 2.281.191 euros en billetes y participaciones de lotería premiados, quinielas, cupones de la ONCE y primitivas.

Una nieta del patriarca cobró tres premios gordos de la Lotería Nacional, uno de la Loto y otro del cupón de la ONCE. El Gordo de Navidad de 1992 repartió millones entre toda la familia. Había sido vendido en Córdoba, en cuyo penal se encontraba curiosamente Manuel Charlín Gama. Así, la entonces menor Noemí Outón Charlín tenía 184.000 euros de 11 participaciones; su tía Manuela casi 500.000; Óscar y su madre Josefa Pomares se repartieron cada uno 340.000 euros. Lo detectado, según los propios investigadores, era menos del 20% de la cantidad que habrían logrado defraudar. Al resto se le perdió la pista.

Los narcotraficantes gallegos siguen abonados a la suerte en todos los premios de azar. La última investigación de blanqueo abierta fue la operación Chipirón; dos jóvenes arousanos tenían a padres, hermanos y novias como presuntos testaferros de una fortuna que les permitía guardar en un armario de casa millón y medio de euros y disfrutar de propiedades y coches de lujo. La explicación en el juzgado era obvia: les había tocado la lotería.

La suerte ha sonreído en los últimos tiempos a políticos vinculados con escándalos especulativos. El último caso es el del ex regidor socialista de Seseña (Toledo), José Luis Martín, investigado por la Fiscalía Anticorrupción y que pasó de conducir un taxi a los coches de lujo. Un golpe de suerte le llevó a conseguir 144.000 euros en un cupón de la ONCE y reinvirtió sus ganancias, según confesó al juez para explicar su bonanza económica. Nada que ver con el polémico plan de urbanismo que autorizó la construcción de 13.508 viviendas al constructor Francisco Hernando, conocido como El Pocero.

Las operaciones Malaya y Ballena Blanca en 2006 pusieron bajo sospecha algunos patrimonios, que también se acreditaron como procedentes de golpes de suerte en juegos públicos. Es el caso del ex asesor de Urbanismo del Ayuntamiento de Marbella, Juan Antonio Roca. Sus familiares percibieron en apenas seis meses un total de 646.033,19 euros por premios de la lotería y cupones de la ONCE, según un informe policial que considera "improbable" que hubieran tenido "tamaña suerte". Roca aseguró al juez que a lo largo de su vida le tocaron 80 premios de lotería.
También en noviembre de 2006 era detenido el alcalde popular de la localidad mallorquina de Andraitx, Eugenio Hidalgo, vinculado a una trama de recalificaciones, licencias falsas, construcciones en áreas protegidas, empresas interpuestas, beneficios no declarados y blanqueo. Atribuyó gran parte de su incremento patrimonial a su suerte en los premios de lotería.

El presidente popular de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, es también afortunado pues cobró dos millones de euros en la tradicional lotería del Niño.

Los juzgados investigan también al alcalde popular de Tenerife, Miguel Zerolo, por su presunta relación con el caso del Fórum Filatélico por posibles delitos de cohecho y soborno. La policía encontró en casa de uno de los imputados justificantes bancarios de ingresos de cantidades de dinero que corresponden a premios de lotería. Él afirma que la lotería le tocó sólo una vez con otros funcionarios.

Algunos empleados bancarios, a título particular, abogados y gestores participan en el mercado negro de compra de décimos premiados. Si para el fisco es difícil demostrar la adquisición ilícita de billetes premiados, implicar a los intermediarios resulta casi imposible.

Por eso cobra relevancia el hecho de que el pasado mes de febrero dos directivos de Cajamar fueran encarcelados en Cartagena. Están acusados de cobrar una comisión a cambio de poner en contacto a los narcos con dueños de décimos premiados.

El tema preocupa al colectivo de Técnicos Financieros de Hacienda (Gestha), que el pasado mes de diciembre alertaba de que con la llegada de los sorteos de Navidad y del Niño se abría "la veda" entre los enemigos del fisco para la compra de billetes premiados "como medio para el lavado y blanqueo de capitales".

José María Mollinedo, vicepresidente del colectivo de técnicos, proponía que Hacienda pusiera en marcha una campaña específica "para comprobar íntegramente que los detalles de los pagos de los premios corresponden a sus titulares originarios, así como para investigar la contratación de cajas de seguridad y el aumento de saldos bancarios".

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